Un acto de cohecho cometido por un ejecutivo, trabajador o incluso un tercero que actúe en representación de una empresa puede dejar de ser un problema individual y generar consecuencias para toda la organización.
Por eso, prevenir este tipo de riesgos no es una preocupación exclusiva de grandes compañías o empresas altamente reguladas.
Cualquier organización que interactúe con organismos públicos, participe en licitaciones o requiera permisos, autorizaciones o fiscalizaciones para operar debería contar con mecanismos adecuados de prevención y control.
Cuando un problema individual se transforma en un problema corporativo
Imaginemos una situación relativamente común.
Una empresa participa regularmente en licitaciones públicas y uno de sus ejecutivos, buscando acelerar un trámite o aumentar las posibilidades de adjudicación, ofrece un beneficio indebido a un funcionario público.
Aunque la decisión haya sido tomada por una sola persona, las consecuencias pueden alcanzar a toda la organización.
¿Por qué?
Porque la legislación chilena contempla escenarios en que la empresa puede ser considerada responsable cuando estos hechos ocurren en su interés o beneficio y no existen mecanismos adecuados para prevenirlos.
Por eso, el riesgo de cohecho no debe analizarse únicamente desde la conducta de quién lo comete. También obliga a preguntarse qué mecanismos de prevención, supervisión y control existen dentro de la empresa.
¿Qué consecuencias puede tener el cohecho para una empresa?
Las consecuencias de un caso de cohecho pueden ser significativas para cualquier organización.
Entre ellas se encuentran:
- multas de alta cuantía;
- prohibición de contratar con organismos del Estado;
- pérdida de beneficios o subsidios;
- investigaciones penales y regulatorias;
- daño reputacional frente a clientes, proveedores e inversionistas;
- impacto en la continuidad y valorización del negocio.
Además de las consecuencias jurídicas, un caso de corrupción puede afectar relaciones comerciales, oportunidades de negocio y la confianza construida por la empresa.
Por eso, el costo de una contingencia de esta naturaleza puede extenderse mucho más allá de una eventual sanción económica.
¿Cuándo puede responder penalmente una empresa por cohecho?
La Ley Nº 20.393, que regula la responsabilidad penal de las personas jurídicas, establece que las empresas pueden responder por determinados delitos cuando estos se cometen en su beneficio y existen fallas en sus mecanismos de dirección, supervisión o control.
Dentro de esos delitos se encuentra el cohecho, tanto respecto de funcionarios públicos nacionales como extranjeros.
Por eso, una estrategia adecuada no debería comenzar cuando aparece una investigación. La prevención exige implementar mecanismos antes de que el problema ocurra.
En este contexto, el Modelo de Prevención de Delitos (MPD) cumple una función especialmente relevante: permite identificar los riesgos a los que está expuesta la empresa, asignar responsabilidades y establecer controles destinados a prevenirlos.
Cinco medidas para reducir el riesgo de cohecho en la empresa
Las empresas que gestionan adecuadamente este tipo de riesgos suelen trabajar sobre distintos tipos de mecanismos de prevención y control.
Estas cinco medidas constituyen un buen punto de partida.
1. Identificar las áreas más expuestas
No todas las áreas de una empresa presentan el mismo nivel de riesgo.
Procesos relacionados con compras, licitaciones, permisos, fiscalizaciones o relaciones con organismos públicos pueden requerir controles adicionales debido al tipo de interacciones que involucran.
El primer paso es, por tanto, identificar dónde se encuentran las principales exposiciones y evaluar si los controles existentes son adecuados para la realidad de la empresa.
2. Implementar un Modelo de Prevención de Delitos
Un Modelos de Prevención de Delitos no debería entenderse únicamente una exigencia formal.
Bien implementado, permite identificar riesgos, asignar responsabilidades y establecer controles efectivos dentro de la organización.
Su utilidad depende, sin embargo, de que el modelo responda a los riesgos reales de la empresa y tenga aplicación práctica en sus procesos.
3. Capacitar periódicamente al equipo
Las políticas, por sí solas, no previenen conductas indebidas.
Las personas necesitan conocer los riesgos a los que están expuestas y saber cómo actuar cuando enfrentan situaciones complejas.
Por eso, la capacitación no debería ser una actividad aislada. Debe actualizarse periódicamente y considerar especialmente a quienes desempeñan funciones con mayor exposición a situaciones de riesgo.
4. Contar con canales de denuncia confiables
Muchas irregularidades pueden detectarse tempranamente cuando existen mecanismos que permiten reportarlas de manera segura y confidencial.
Un canal de denuncia efectivo permite que la organización conozca situaciones que podrían permanecer ocultas y pueda adoptar medidas antes de que el problema escale.
Su existencia, sin embargo, no es suficiente: también debe existir capacidad para recibir, analizar y gestionar adecuadamente las alertas.
5. Revisar y actualizar los controles
Los riesgos de una empresa cambian con el tiempo.
Nuevos mercados, clientes, proveedores, procesos o formas de relacionarse con organismos públicos pueden modificar la exposición de la organización.
Por eso, los controles deben revisarse periódicamente. Lo que funcionaba hace tres años puede no ser suficiente hoy.
El error más común: creer que el cumplimiento es solo un documento
Uno de los problemas que vemos con frecuencia es la existencia de programas de cumplimiento creados para cumplir una formalidad, pero que no tienen aplicación real dentro de la empresa.
También es común pensar que el riesgo de corrupción afecta únicamente a grandes empresas o a determinados sectores.
Sin embargo, los problemas pueden aparecer cuando no existen controles adecuados sobre terceros, cuando las denuncias internas son ignoradas o cuando las capacitaciones se realizan una sola vez y nunca se actualizan.
Por eso, la pregunta relevante no es únicamente:
¿Nuestra empresa tiene un Modelo de Prevención de Delitos?
También debemos preguntarnos:
¿Ese modelo funciona realmente en la práctica?
La prevención también protege el crecimiento de la empresa
La prevención del cohecho no debe entenderse únicamente como una obligación legal. También es una herramienta de protección empresarial.
Las organizaciones que fortalecen sus controles internos, promueven una cultura de integridad y gestionan adecuadamente sus riesgos están mejor preparadas para enfrentar fiscalizaciones, atraer inversionistas, participar en licitaciones y construir relaciones comerciales más sólidas.
En otras palabras, el compliance no solo ayuda a reducir la exposición frente a sanciones. También contribuye a construir empresas más sostenibles y competitivas.
Si tu empresa aún no ha evaluado sus riesgos en materia de responsabilidad penal o necesita fortalecer sus mecanismos de prevención y control, en Martínez & Rodas Abogados podemos ayudarte a identificar brechas y definir medidas adaptadas a la realidad de tu negocio.
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