La conciliación entre trabajo y familia se ha vuelto un tema central en la agenda laboral.
En ese contexto, el proyecto de Sala Cuna Universal busca modificar el sistema actual y ampliar el acceso a este beneficio.
Aunque aún no es ley, ya está generando dudas en muchas empresas: ¿cómo impactará en los costos?, ¿qué cambios habrá que implementar?, ¿conviene prepararse desde ahora?
Anticiparse a este tipo de cambios puede marcar la diferencia entre una implementación ordenada o asumir costos innecesarios.
Cómo funciona hoy el sistema
Actualmente, la ley establece que las empresas con 20 o más trabajadoras deben otorgar el beneficio de sala cuna para hijos menores de dos años.
El empleador puede cumplir esta obligación de tres formas:
- Mantener una sala cuna propia.
- Compartir una sala cuna con otras empresas.
- Pagar directamente a una sala cuna autorizada.
En general, este beneficio no se paga directamente a la trabajadora, salvo casos excepcionales autorizados como bono compensatorio.
Este sistema ha sido cuestionado durante años, principalmente porque vincula el beneficio a la contratación de mujeres, lo que ha generado efectos no deseados en el mercado laboral.
Lo que propone el proyecto: cambios que sí pueden impactar a tu empresa
El proyecto de Sala Cuna Universal busca modificar varios aspectos relevantes del sistema actual:
1. El beneficio sería para hombres y mujeres
Se elimina el requisito de las 20 trabajadoras y se extiende el derecho a cualquier trabajador o trabajadora con hijos menores de dos años.
Esto apunta a una mayor equidad y un posible aumento en el universo de beneficiarios dentro de la empresa.
2. Se amplía a quienes tengan el cuidado personal
También podrían acceder quienes tengan el cuidado de un menor por resolución judicial, ampliando el alcance del beneficio.
3. Se crea un Fondo de Sala Cuna
El proyecto contempla un fondo que ayudaría a financiar este beneficio, lo que podría cambiar la forma en que las empresas enfrentan este costo.
4. Acuerdo entre padres
Si ambos padres tienen derecho, deberán acordar quién hará uso del beneficio.
El impacto no está solo en la ley, sino en cómo se prepara tu empresa
Aunque el proyecto aún está en discusión, hay algo claro: el sistema actual está en revisión y los cambios avanzan hacia un modelo más amplio y exigente.
Por eso, muchas empresas ya están empezando ciertos revisar temas como:
- Cómo están cumpliendo hoy con esta obligación.
- Cuáles son los costos reales asociados al beneficio.
- Si sus políticas internas están alineadas con este tipo de exigencias.
También es cada vez más común evaluar alternativas más eficientes, como convenios con salas cuna o modelos de organización interna que permitan anticiparse a cambios normativos.
Una oportunidad para ordenar la gestión laboral
Más allá de si el proyecto se aprueba en su forma actual, este tema abre una oportunidad para revisar cómo la empresa está gestionando la conciliación entre trabajo y familia.
Esto no solo tiene impacto legal, sino también en clima laboral, retención de talento y posicionamiento como empleador.
Las empresas que se anticipan suelen enfrentar mejor los cambios. Las que reaccionan tarde, en cambio, asumen mayores costos y contingencias.
Si tu empresa tiene dudas sobre cómo está abordando hoy este beneficio o quiere prepararse para eventuales cambios, contar con una revisión anticipada puede marcar una diferencia relevante en su implementación.
